Tu Propio Dolor Te Puede Cegar…

Cuando nos consume el dolor, podemos sentir que somos las únicas personas que sufren, y puede que no notemos el dolor de los demás. Aún más, podemos estar tan cegados por nuestro propio dolor que podemos decir o hacer cosas que hieren a la gente que amamos.

Si esto te ha sucedido, no te avergüences… nos sucede a todos. Lo más importante es estar conscientes de que lo estamos haciendo y parar de una vez. El lastimar a otros, no alivia el dolor propio. Incluso puede que lo haga mayor.

Si has herido a alguien debido al dolor que estás experimentando, reconócelo y pide perdón. Sí, sé humilde y reconocer tu error, ya que es un error hacer daño a las personas que amamos. El momento en que seas capa de entrar en el mundo interior de los demás serás capaz de desarrollar la compasión y la comprensión.
Vas a poder dejar tu propio dolor a un lado y acoger el dolor de tu ser querido. Si eres orgulloso y escoges no admitir que estabas equivocado, puede que te sitúes en un ciclo de dolor, resentimiento, y más dolor.

Al final, tú no sólo estás perjudicando a la otra persona, te estás haciendo daño a ti mismo.

Algunas personas optan por no decir “lo siento” debido a su orgullo. Ellos esperan que la otra persona lo diga primero. ¿Qué pasa si la otra persona está en la misma posición? Parejas terminan sus relaciones, padres e hijos tienen relaciones disfuncionales, y jefes y empleados destruyen sus relaciones a causa del orgullo.

Es de humanos errar y es un acto de amor el pedir perdón. Por lo tanto, la próxima vez que sientas que eres la única persona experimentando dolor, mira más de cerca a la persona que se encuentra a tu lado.

Se ha dicho que si dejamos de lado nuestro dolor y comprendemos el dolor de los demás … nuestro dolor se vuelve más ligero.

Recuerda, al transformar tu pérdida ¡transformas tu vida!

Ligia M. Houben, MA, FT, CGC, CPC